El artista puertorriqueño Bad Bunny firmó un medio tiempo histórico, con 13 minutos casi íntegramente en español, cargados de símbolos, memoria y política cultural. Con Lady Gaga y Ricky Martin como invitados, transformó el mayor escaparate televisivo de Estados Unidos en una celebración identitaria.

Bad Bunny fue el gran protagonista del medio tiempo de la Super Bowl LV, convirtiendo los 13 minutos más codiciados de la televisión mundial en un espectáculo con identidad propia y ambición artística. Con Lady Gaga y Ricky Martin como invitados especiales, el artista puertorriqueño transformó el intermedio en una narrativa cultural cuidadosamente construida.

Todo ocurrió en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, durante la final de la NFL que enfrentó a los Seattle Seahawks y los New England Patriots, un duelo que terminó con victoria para el equipo de Seattle por 29-13 y que quedó inevitablemente eclipsado, en conversación pública, por el impacto del show.

Bad Bunny

Super Bowl LV, Seattle Seahawks y New England Patriots | nfl.com

El show abrió en una plantación de caña de azúcar. No fue casual. La caña es símbolo de prosperidad colonial y explotación laboral en Puerto Rico. Entre jornaleros con pavas, dominó bajo la sombra y puestos de piragua, Benito Antonio Martínez Ocasio comenzó con ‘Tití me preguntó’. La épica habitual del Super Bowl se sustituyó por lo cotidiano. Convertir la intimidad cultural en espectáculo global fue su gran acierto conceptual.

Pronto emergió la ‘casita’ rosada, réplica de las viviendas tradicionales boricuas y eje de su residencia en San Juan. Allí interpretó ‘Yo perreo sola’, reivindicación contra la misoginia dentro del propio reguetón. En el porche, como declaración de poder latino transversal, aparecieron Pedro Pascal, Karol G, Cardi B y Young Miko. No fue un cameo decorativo: fue una escenificación de comunidad cultural.

Bad Bunny

Show Super Bowl Bad Bunny | @applemusic

En voz de más artistas

El bloque político llegó con precisión narrativa. Ricky Martin, figura puente entre el pop latino de los noventa y la ola urbana actual, cantó Lo que le pasó a Hawaii, crítica a la gentrificación y al colonialismo contemporáneo. Después, Bad Bunny interpretó ‘El apagón’ subido a un poste eléctrico, aludiendo a la fragilidad energética de Puerto Rico tras el huracán María.

Vestía una camiseta con el número 64 —interpretado por muchos como referencia a la cifra oficial inicial de fallecidos tras el desastre—. La escenografía fue memoria histórica convertida en coreografía.

Bad Bunny Super Bowl

Ricky Martin y Lady Gaga como invitados en el show de Bad Bunny | @ladygaga

Lady Gaga apareció en una boda latina cantando ‘Die With a Smile’ en versión salsa junto a músicos boricuas. Su presencia generó debate: fue el único momento en inglés y, para algunos, el más desconectado del relato. Sin embargo, visualmente dialogó con el azul independentista que más tarde evocaría la bandera puertorriqueña.

El clímax llegó cuando pronunció ‘Dios bendiga a América’ y enumeró, uno a uno, los países del continente. Después mostró un balón con el mensaje: “Juntos somos América”. No era retórica vacía. Era una disputa semántica en horario de máxima audiencia.

Bad Bunny Super Bowl

Show Super Bowl Bad Bunny | @applemusic

El medio tiempo de Bad Bunny no fue solo un concierto. El artista puertorriqueño trata de hacer historia siempre que se sube a un escenario. Fue una tesis cultural ejecutada con ritmo, símbolos y estrategia. América, esa noche, habló en español. 

 

Imagen destacada: Apple Music