Tres noches de pasión, música y grandes amigos. Malmö 040 ha brillado en La Riviera de Madrid y no ha dejado a nadie atrás con su gira ‘Cuando Éramos Felices Sin Saberlo’.
El pasado jueves, La Riviera de Madrid se convirtió en un refugio para los que entienden la música como un refugio emocional. Malmö 040 arrancó la primera de sus tres fechas consecutivas en Madrid con un concierto que fue mucho más que un repertorio de canciones. Fue un encuentro entre amigos, una catarsis compartida y una celebración de los vínculos que sostienen incluso en los peores momentos.
La banda abrió la noche con ‘Los de siempre’, un tema que dejó claro desde el inicio que aquello iba de lealtades. Le siguió ‘Inmortal’, con ese aire nostálgico tan suyo. Y ‘Llévame otra vez a casa con esta ciudad fantasma’, que hizo vibrar al público al compás de recuerdos compartidos.
Uno de los momentos más especiales llegó con la aparición de Diego de Veintiuno, que se subió al escenario para interpretar ‘A dónde ir’, desatando una ovación cerrada. Sin pausa, enlazaron con ‘Lo que hay dentro de mí’ y ‘Los días de Mike’, antes de regalarnos a todos ‘La ultimate canción’ con Hey Kid.
Maren se unió después para cantar ‘Voy a estar’, en uno de esos duetos que quedan grabados en la memoria, seguido de ‘Tan solo un momento’, donde la sala entera coreó cada palabra. El viaje continuó con ‘Los lugares donde irás’. Fue entonces cuando, entre canción y canción, sonó la primera declaración que resumió el espíritu de la noche: “Nos queremos a pesar de todo, fuera y dentro del escenario”.
Una noche llena de emoción para Malmö 040
El ‘Capítulo final’ sonó como una confesión colectiva, antes de que todos en la sala brindaran con las voces por «la amistad que nos une a todos», en palabras de los propios Malmö 040. El turno de los invitados siguió con Iñigo Quintero y su impecable ‘Todo’, que emocionó a más de uno, y ‘Un día más’, ese tema que habla de resistir aunque duela. La recta final del concierto fue una sucesión de himnos: ‘Un rato más’, ‘Los cobardes viven siempre’ y ‘Matar la pena’, con Besmaya sobre el escenario.
Antes del cierre, llegó ‘Cuando éramos felices sin saberlo’, una de esas canciones que resume una generación entera. Y justo antes de la última canción, el público estalló al escuchar a los chicos de Malmö 040 gritar: “Nosotros somos Malmö y vosotros sois de puta madre”.
Así terminó una noche donde la música fue excusa y pretexto para abrazarse, llorar y cantar sin miedo. Esta fue solo la primera. Además, qué mejor forma de acabar la noche que como lo hizo el batería del grupo: en una plataforma entre el público.
Imagen destacada: @musicmalmo

