En Buscando Letras, hablamos de Deray Sarrasí, una joven periodista y escritora que ha convertido su pasión literaria en una forma de acercar el mundo, real y ficticio, a otras personas. El 14 de abril publicó su primer poemario. ¡Conoce más sobre ella!

Su familia la describe como un culo inquieto y ella, a sí misma, como trabajadora, simpática y cabezota. A estos cuatro adjetivos, habría que sumarle otro: soñadora. Desde pequeña, Deray Sarrasí ha confiado en que el mundo también se puede construir con palabras. De ahí vienen sus dos grandes pasiones, la lectura y la escritura; ahora también materializadas en su vocación y profesión como periodista.

En abril de este año, cumplió uno de sus grandes sueños: publicar con Talón de Aquiles ‘Los recuerdos que no tuvimos’, su primer poemario. Asegura que, aún sin fecha para próximos proyectos, sigue creando, sea en forma de fantasía, de poemas o a través del Periodismo.

Habitaciones de papel

Deray Sarrasí aprendió a leer antes que a caminar. Bueno, a lo mejor no tanto, pero ella sí se recuerda con un cuento o con un libro entre las manos desde que era muy pequeña. Sobre todo con las historias de ese ratón marrón con gafas y traje llamado Geronimo Stilton al que muchos recurrieron para viajar a otros mundos. Mundos ficticios, pero reales en la mente de cualquier pequeño soñador, como le sucedió entonces a esta joven autora.

“Siempre han sido un apoyo tan grande, que los considero mis mejores amigos”. Deray habla de los libros desde la amistad, desde ese sentimiento de refugio que ha crecido en ella y nunca se ha marchado.

Y es que a veces una acción aparentemente simple como rebuscar entre estanterías, rozar las páginas con los dedos y querer quedarse un rato más leyendo, todo eso, puede convertirse en una puerta a algo mucho más grande. Una puerta que comienza como una afición y que acaba siendo una pasión.

Deray Sarrasí en las oficinas de Universal | Fotografía: Diego Navarro

Deray Sarrasí en las oficinas de Universal | Fotografía: Diego Navarro

A la vez que la puerta de la literatura se abría, descubría otra ventana dentro de la habitación: la escritura. Primero tímida, como una mera diversión en los concursos del colegio e instituto donde la Deray lectora se atrevía con sus propias palabras. Más tarde, como algo firme, consciente. Escribir se convirtió para ella en una terapia, en una forma de ordenar la cabeza, de poner voz a ese murmullo de pensamientos y emociones que vuelan por dentro.

Fascinada y animada por sagas como ‘Los juegos del hambre’, y con Ed Sheeran sonando en sus oídos, la fantasía acompañó sus primeros pasos dentro de la escritura. Sin embargo, las palabras siempre pueden ir más allá de lo imaginado: pueden crear decenas de universos, pero también alumbrar lo que ocurre en el nuestro. Tanto en nuestro mundo real como en nuestro mundo interior.

Entre letras y hechos

“¿En un futuro me veo como profesora de Educación Física o con mi ordenador dando voz a otras personas que no tienen?”. Aquella fue la duda que asaltó a Deray Sarrasí en su adolescencia, cuando las campanas del futuro empezaron a sonar cada vez más fuertes.

Y pese a que el deporte siempre ha estado muy presente en su vida, las letras terminaron inclinando la balanza. Ya no solo porque la lectura y la escritura fueran una parte inseparable, sino porque descubrió en el Periodismo una manera de transformar su pasión en un compromiso con la realidad.

Para ella, ser periodista no es limitarse a contar solo lo que ocurre a nuestro alrededor, sino también aprender a observar, a mirar con sensibilidad. Es entender que no todo se reduce a blanco y negro, que hay mucho más que se esconde detrás de cada noticia, de cada historia silenciada.

Esta vena periodística traza un puente con la más literaria y se dan la mano, funcionan bien juntas. A Deray, la Literatura le permite ver la parte más emocional de los sucesos; el Periodismo, por su parte, le recuerda la necesidad de ordenar, contrastar y sostenerse la verdad. Porque aún se puede contar lo real sin renunciar a la más parte humana, a los sentimientos.

‘Los recuerdos que no tuvimos’, su primer poemario

Roma fue la ciudad que presenció cómo el gran sueño de Deray Sarrasí se hacía realidad. Envueltos de ilusión y de emoción, los primeros ejemplares de su primer poemario, ‘Los recuerdos que no tuvimos’, cruzaban el Mediterráneo. El 14 de abril, y bajo el sello de Talón de Aquiles, todo aquello que Deray había guardado durante sus cuatro años de relación con su pareja veía la luz en forma de poemas.

“Abrázame fuerte por cada vez que me marcho, que nunca se vaya tu olor de mis brazos”.

Ejemplares de 'El recuerdo que no tuvimos', su primer poemario | Fotografía: @deray_sp

Ejemplares de ‘El recuerdo que no tuvimos’, su primer poemario | Fotografía: @deray_sp

«Kilómetros»: cuatro sílabas, diez letras. «Amor»: dos sílabas, cuatro letras. Y, sin embargo, cuando ambas palabras se juntan, parece que el abismo se apodera de ellas. Cada kilómetro se convierte en un susurro de ausencia, cada hora en un eco que se empeña en recordarte constantemente aquello que no puedes tocar. Pero entre ese vacío y la distancia nace aquello por lo que merece la pena luchar: el pasado, el presente y el futuro juntos, aún cuando quedan recuerdos sin construir.

28 poemas estructurados en tres partes (sentirte, pensarte y vivirte), Deray toma la distancia como la gran protagonista de su poemario. Un poemario que parte de ese dolor de vivir lejos de tu pareja y que se transforma en palabras con las que cualquier lector puede sentirse identificado, incluso aquellos que nunca lo hayan sufrido. Una distancia física, pero también emocional, que abarca desde ese amor en una relación hasta el más importante, el amor propio. Un aprendizaje que se fundamenta en entender que somos naranjas enteras, no medias naranjas en busca de otra mitad.

“Creo que no hay algo más bonito que después de estar con esa persona te pongas a pensar en absolutamente nada”.

Los recuerdos que no tuvimos es una lectura ágil, fresca, pese a estar llena de sentimiento plasmado en cada uno de los poemas. Deray construye un hilo conductor desde su vivencia más personal para regalar al lector la gran lección de que, si dos personas quieren, ni esos kilómetros podrán opacar jamás el amor. Porque al amor también viaja, y la comunicación es esencial para que funcione.

El futuro de Deray Sarrasí

Los siguientes pasos de Deray Sarrasí se dibujan entre versos y mundos imaginarios. Desde su estancia de Erasmus en Roma, comenzó escribir poemas que hablaban a la ciudad. También busca regresar a sus orígenes y continuar con un proyecto de fantasía que comenzó hace unos años. En los agradecimientos de su poemario, promete al lector regresar “más pronto que tarde”, y ojalá sea así.

Deray Sarrasí en Oporto | Fotografía: @deray_sp

Deray Sarrasí en Oporto | Fotografía: @deray_sp

Sin prisa, pero sin pausa, Deray se mantiene firme en su decisión de descubrir todo ese mundo de historias escondidas y silenciadas. Sea a través de los libros, de la escritura o de su futura profesión, el Periodismo. Una joven periodista y autora que convertirá su pasión en un altavoz para las letras.

 

Imagen destacada: Deray Sarrasí – Instagram