El artista malagueño Delaossa presentó ‘La madrugá’ en el Movistar Arena, muy acompañado y replicando El Palo en el corazón de la capital.
1993. Ahí comenzaba el primero de los cinco actos a través de los cuales Daniel Martínez, más conocido como Delaossa, recorrió su vida. La de detrás y la de delante de los focos. Solo dos minutos después, precisamente esos focos se posaban sobre él y las redes empezaban a echar humo. Lo que comenzó en X se traspasó a TikTok con el buscador ofreciendo “delaossa caída” cada dos por tres.
Efectivamente la hubo. Tras el comienzo del concierto y del primer acto, dedicado a la infancia, el cantante bajaba sujeto a un arnés de una plataforma a gran altura. Acabó precipitándose y con un hombro dislocado. Hubo caída, pero como ya está acostumbrado Delaossa, también hubo resurgir.
Infancia
Unos minutos después volvía al escenario y si el primer concierto del artista en el Movistar Arena incitaba a tener los nervios a flor de piel, imagínense de esta manera. Teniendo en cuenta que él se encuentra bien, se podría decir que añadió un plus: un gran apoyo del público a cambio de un esfuerzo considerable por parte del malagueño para, como dijo él, “que fuese una noche de mierda o una noche histórica”. Por supuesto, fue de lo segundo.
Una mesa con sillas de Mahou ocupadas por señores jugando al dominó, a la partida, un banco con dos vecinas hablando y el arte, literalmente, esperaban a Daniel en el escenario. Con canciones de ‘La madrugá’ como ‘Rey’, ‘Vulnerable’ o ‘Si tu supieras’, esta última junto a Pepe y Vizio, llenó el recinto de las vibras tan propias que el cantante sabe transmitir tan solo con empezar a sonar los primeros acordes.
Esa personalidad que ya demostraba con ‘La placita’ que hizo que los fans, ya sí, explotasen en gritos, saltos y euforia.
Delirios de un adolescente y osadía
Tras una maravillosa ‘La barra del bar’ comenzaba el segundo acto. Delirios de un adolescente, 2007-2015. Tras una pequeña pausa que se explicaría minutos después con el artista apareciendo con un cabestrillo que le acompañaría hasta el final de la noche, el tiempo dio marcha atrás. Volvía el Delaossa más rap y temas muy asentados en su trayectoria como ‘Ojos verdes’ o ‘Mal agüero’.
Tuvo tiempo para acordarse de Space Hammu, su colectivo malagueño, que le acompañaron sobre la pista en el tercer acto, el de la osadía y los chicos del cosmos. También ahí aparecieron Fernando Costa y J. Moods, que no podían más que alabar al artista: por todo lo que le había llevado hasta ahí, pero también porque… ¿Qué hay más rap que cantar más de dos horas con cabestrillo?
Rehab, recaída
Si hay alguna manera de explicar lo que se vivió dentro del Movistar Arena es la comparación con la sensación dentro del estómago subido a una montaña rusa. El cuarto acto, de 2020 a 2023, se corresponde con la etapa más dura del artista. Y las canciones que te rasgan la piel.
‘Cuánto falta’ sonó con el cantante y su padre en el interior de un coche y una cámara que les acompañaba. Gracias a ella pudimos ver a Daniel más que a Delaossa, a la persona y no al personaje.

‘Cuánto falta’ con Delaossa y su padre | Imagen: María Minaya – Why Not Magazine
Con el público temblando tras uno de los grandes momentos de la noche, apareció Recycled J y el escenario volvió a temblar. Pero tras la tregua con el madrileño, todavía había que llorar un poco más. Dedicada a su madre, Daniel Martínez entonó ‘Pájaros de barro’ de Manolo García. Le siguieron ‘Veneno’ y la canción que le terminó de destrozar, ‘Limón y sal’. ¿Hace falta que añada algo más?
La madrugá
Y de 1993 a 2026: nadie se podía ir a casa con los ojos hinchados. El quinto y último acto guardaba todavía sorpresas muy especiales. En ‘Nueva season’, la familia de Delaossa apareció sobre el escenario, trasladando el Cortijo Jurado a Madrid. El Movistar Arena casi olía a flores con ‘El patio’ y los mejores amigos en la música del protagonista, Pepe y Vizio, su canción favorita del disco hizo que se llenase de mariposas rojas y… apareció Quevedo.
‘Still luvin’ hizo reventar la noche histórica como ha hecho con rankings y rankings durante el año y la sonrisa de los dos demostró que sí, que nos seguían queriendo.
La música en directo no es fácil. Estamos acostumbrados a vivir a través de una pantalla, en la que todo es editable y controlable. Pero la vida no lo es. Delaossa demostró, esta vez en vivo y en directo, que para ave fénix ya está él. Que lo que puede empezar como una “noche de mierda” puede convertirse en “histórica”. Y así con todo.
Imagen destacada: María Minaya – Why Not Magazine

