En Why Not Magazine hablamos con Amy Jean, que acaba de publicar su nueva novela, ‘Un amor inventado’. Una historia que sigue los pasos de Delilah y Ronan, dos actores que deberán aprender a vivir más y actuar menos.
Apasionada del séptimo arte, guionista de formación y contadora de historias de corazón, Amy Jean ha ido labrando una voz literaria muy personal marcada por la sensibilidad y la profundidad emocional. Tras conquistar a los lectores con títulos como su bilogía ‘Folk’ —‘Aquella chica pelirroja’ y ‘Aquel chico folk’— o la emotiva ‘Los veranos siempre regresan’, la autora gaditana demuestra una constante evolución en su pluma.
En esta ocasión, da un paso firme en su trayectoria abordando un proyecto tan exigente como fascinante donde la devoción por la narrativa audiovisual cobra un protagonismo absoluto.
Con la publicación de ‘Un amor inventado’ (NdeNovela), Amy Jean firma su obra más ambiciosa hasta la fecha para adentrarse de lleno en los entresijos de Hollywood. La historia sigue a Delilah Williams y Ronan O’Connell, dos actores marcados por sus propias grietas que, tras protagonizar un rodaje inspirado en el espíritu salvaje y desgarrador de ‘Cumbres borrascosas’, deben volver a reunirse para la gira promocional del filme.
Mientras el público idolatra una pasión que trasciende la pantalla, fuera de las cámaras, la tensión choca de frente, obligándolos a navegar por la delgada línea que separa la ficción proyectada ante los focos de la vulnerabilidad de sus auténticos sentimientos.
Charlamos con Amy Jean
Why Not Magazine: Publicar ‘Un amor inventado’ con NdeNovela supone una apuesta importante en tu carrera como escritora. ¿Cómo ha sido el salto a este nuevo sello y qué ha cambiado para ti al abordar este proyecto respecto a tus novelas anteriores?
Amy Jean: Esta novela representaba desde el inicio un verdadero reto para mí por su nivel de exigencia en el formato, los personajes y la línea temporal, algo mucho más complejo de lo que jamás había escrito. Tuve esta historia aparcada hasta que llegó la propuesta de NdNovela, la cual me pareció la oportunidad perfecta para dar el salto y apostar por ella de la mano de profesionales con gran experiencia.
Trabajar junto a este equipo y con Lola, mi editora, ha sido un aprendizaje enorme que nos permitió pulir la idea inicial y hacer crecer la obra enormemente respecto a su primera versión.
WN: Además de escritora, eres guionista y directora de cine. ¿En qué momento sentiste que tenías que llevar el universo del cine a las páginas de una novela?
AJ: Desde muy niña, en mi casa se veía muchísimo cine clásico y me quedaba totalmente prendada ante el televisor; un amor que en la adolescencia se convirtió en un hobby muy intenso de ver películas, descubrir directores y fascinarme con la actuación y el guion. Por eso, al decidir qué estudiar, elegí Comunicación Audiovisual y luego me especialicé con un máster en guion cinematográfico. El germen de esta historia combina esa pasión con mi gusto por el romance.
Fui una adolescente obsesionada con ‘El diario de Noa’. Al investigar sobre la película, me llamó muchísimo la atención saber que, pese a su espectacular química en pantalla, Ryan Gosling y Rachel McAdams se llevaban fatal durante el rodaje e incluso él pidió cambiar de actriz, pero un año después se reencontraron en la gira y surgió entre ellos una historia de amor increíble. Ese contraste me dejó con la curiosidad de cómo era posible algo así, dejando esa semilla plantada en mi cabeza hasta convertirse en la base de esta novela.
WN: Como dices, ‘Un amor inventado’ explora esa delgada línea entre la ficción de un plató y la realidad de las emociones. ¿Fue ese tropo del ‘enemies to lovers’ lo que te animó a situar la historia en el contexto de dos actores que deben simular pasiones ante la cámara?
AJ: No diría que fuera un ‘enemies to lovers’ como tal, sino más bien el choque entre dos personalidades muy distintas que también colisionan en lo profesional por sus diferentes métodos de interpretación. Me motivaba mucho explorar esa fina línea entre el personaje y la realidad, un dilema que se puede extrapolar a la sociedad actual y a las redes sociales, donde a menudo somos víctimas de la imagen que proyectamos.
Quería construir una historia que conectara con la verdad interior, aquello que no se puede fingir, al tiempo que plasmaba el cine como un refugio sanador donde los protagonistas se convierten en el sostén del otro a través de la pasión que comparten por su vocación; en el fondo, siento que esta novela es una auténtica carta de amor al arte.
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WN: Delilah y Ronan se conocen en el rodaje de una nueva adaptación ‘Cumbres borrascosas’. ¿La relación que crea Emily Brontë hace dos siglos inspiró la dinámica de tensión y grietas entre estos dos protagonistas fuera de escena?
AJ: Desde el principio tuve clarísimo que ‘Cumbres Borrascosas’ tenía que estar presente porque era el clásico ideal para que mis personajes lo adaptaran. Es una de mis novelas favoritas y una de las primeras donde vi de forma tan magistral cómo la atmósfera y la localización se convierten en un personaje más, algo fundamental para esta historia y para el lenguaje visual del cine.
Además, Cathy y Heathcliff encajaban a la perfección con Delilah y Ronan: ambos comparten ese orgullo enorme, esa intensidad y ese choque constante durante el rodaje entre dos personalidades que, al mismo tiempo, resultan ser tan iguales y tan diferentes.
WN: Delilah es una ex niña prodigio de Hollywood que viene de un fracaso en taquilla y de una crisis personal. ¿Hasta qué punto la presión de la meca del cine sofoca la identidad de una actriz cuando la fama llega desde tan joven?
AJ: La presión mediática y la exposición ante la cámara marcan por completo la dinámica, algo que hemos visto repetidamente en la vida real. Si para cualquiera de nosotros la adolescencia ya es una etapa complicada en el instituto o con la familia, atravesarla en primera plana magnifica todo; más aún hoy en día con la instantaneidad del internet.
Quería abordar este tema a través de la protagonista para mostrar cómo crecer bajo los focos le genera heridas e inseguridades profundas. A lo largo de la historia vemos su enorme evolución mientras navega por esa presión constante, buscando reconectar con su verdadera pasión por la interpretación a pesar del peso de la fama.
WN: La manera de actuar de Delilah se apoya, sobre todo, en el control absoluto. Aunque, para ella, actuar es también un refugio frente al dolor. ¿Cómo construiste esa coraza de perfección que ella utiliza para no mostrarse vulnerable?
AJ: El proceso para construir a Delilah fue muy complejo, pues sabía que debía ir con pies de plomo para que el lector pudiera comprenderla, pero una vez que tomó forma se convirtió en el corazón de la historia. Ella encarna esa búsqueda impuesta de la perfección y de mantener una imagen impoluta, pero irreal, lo que contrasta con el personaje de Ronan: mientras él actúa desde el instinto y el método, ella representa el control absoluto de la técnica.
El verdadero reto de la novela era traspasar la enorme coraza tras la que Delilah se ha protegido toda su vida para acompañarla en el proceso de despojarse de esa máscara de perfección y reconectar con su propia verdad.
WN: Ronan tiene un pasado marcado por la pérdida de su madre y la vivencia en casas de acogida. ¿Cómo moldea ese bagaje su sensibilidad y su entrega al arte?
AJ: Ronan es un personaje volcado por completo en el arte, alguien con las ideas muy claras sobre su vocación que decide entregarlo todo por la actuación. Esa pasión tan visceral nace directamente de su pasado y de sus marcadas carencias familiares y afectivas, pues encontró en el cine y el teatro el único refugio al que aferrarse cuando no tenía nada más.
Conocer ese bagaje resulta fundamental para comprender quién es, ya que su entrega absoluta a la interpretación no es más que la consecuencia de haber convertido su arte en el motor principal de su vida para suplir todo aquello que le faltó.
WN: “Actuar junto a Delilah me hizo creer en la magia” es una de las reflexiones de Ronan. ¿Crees que admirar profundamente el talento artístico de alguien facilita enamorarse de la persona, o puede convertirse en una trampa que distorsiona la realidad?
AJ: Idealizar a alguien por su imagen pública es una trampa porque, por muy buena o mala que sea la impresión previa, nunca se va a ajustar a la realidad. Al principio, para él es un choque descubrir que ella no coincide con la idea que se había formado en su cabeza; sin embargo, resulta fascinante ver cómo pasa de la mera admiración profesional por una actriz increíble de la que aprender, a profundizar en el porqué de sus actos.
Ese proceso le permite atravesar la fachada para conectar con la persona real que hay detrás de las cámaras, descubriendo que, aunque la respeta profundamente como artista, le gusta muchísimo más lo que guarda en su interior.
WN: Mencionas en el libro que la fama golpea “como un puño en el estómago para recordarte que todo ha cambiado”. ¿Qué aspectos de la cara B del éxito te interesaba mostrar, pero también desmitificar a través de ellos?
AJ: La fama tiene dos caras y en esta novela quería explorar ese lado más oscuro del que no se suele hablar. A menudo asumimos que porque alguien sea famoso “todo vale”, y la realidad es que no es así. Delilah asume resignada que, al ser una privilegiada expuesta al público, debe aguantar la presión y el escrutinio, pero existe una línea muy fina entre la visibilidad y una violencia o un odio desmedido que busca denigrar a la persona.
Detrás de una pantalla o de un vídeo de tres segundos sacado de contexto hay un ser humano real, no una imagen inventada; por ello, quería denunciar que el éxito no le da derecho a nadie a machacar a los demás y que es urgente poner límites a esa exposición.
WN: ¿Dirías que el amor es el mayor salvavidas para Delilah y Ronan?
AJ: Sin duda alguna, el amor y el arte funcionan como el verdadero salvavidas para ambos. Más allá de la vertiente meramente romántica, entiendo ese amor desde la admiración profunda, el afecto hacia el prójimo y el valor inestimable de quien te tiende una mano para sostenerte y acompañarte cuando estás en el hoyo atravesando un mal momento.
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WN: ¿El amor entonces lo cura todo o, más bien, se aprende a convivir con las propias grietas?
AJ: Al final aprendes a vivir con tus propias grietas, aunque contar con alguien a tu lado que te ayude a soportar ese peso y a asumir tus heridas marca toda la diferencia. El amor no te salva mágicamente, pero te acompaña y, sobre todo, te comprende; y en esa comprensión mutua y en ese apoyo incondicional es exactamente donde se fundamenta la relación entre Delilah y Ronan.
WN: Resume en tres emociones la huella que te gustaría que ‘Un amor inventado’ deje en tus lectores al cerrar el libro.
AJ: Me gustaría que los lectores se quedaran con la importancia de reconectar con nuestra verdad interior, aquello que llevamos dentro y que es lo verdaderamente real, por encima de las apariencias y de todo lo externo. También me encantaría que conectaran con esa pasión tan bonita por el arte —y con cómo este nos hace crecer como personas—, así como con la capacidad que todos tenemos de sobreponernos a nuestro propio pasado para transformar las heridas en algo hermoso.
WN: Si actuar es inventarse una vida por unas horas, ¿qué “amor inventado” te gustaría interpretar?
AJ: Es una pregunta difícil, pero me encantaría volver a dirigir una película y estar de nuevo en el set, en plena acción. Ese sería sin duda un gran proyecto para el futuro.
Imagen destacada: Jacobo Herrero

