Si te gusta la mezcla entre tradición, calle, electrónica y rumba rockera, apúntate este nombre. Porque en el Alerta Emergente te traemos a sus creadores: a Sanguijuelas del Guadiana.
Hay nombres que se quedan grabados a fuego cuando los escuchas, y Sanguijuelas del Guadiana es, sin duda, uno de ellos. Suena a algo salvaje y da la sensación de que ahí dentro hay historia y carácter. Y no te equivocas. Detrás de este nombre tan llamativo hay tres veinteañeros de la Siberia Extremeña que han hecho de su pueblo, de su río y de sus verbenas el corazón de su música. Y están dando mucho de qué hablar.
Carlos Canelada, Juan Grande y Víctor Arroba son amigos de toda la vida, criados en Casas de Don Pedro, un pequeño pueblo de la provincia de Badajoz. Como tantos niños de su generación, pasaron los veranos corriendo de punta a punta el pueblo, bañándose en el Guadiana (no sin antes recibir el típico aviso de sus madres: tened cuidado con las sanguijuelas) y con una pasión por la música de por medio.
Con el tiempo, esa pasión fue creciendo y transformándose. Los tres comenzaron en la banda municipal del pueblo, tocando instrumentos que hoy ya apenas rozan, pero que les sirvieron para enamorarse de la música y de la sensación de compartir un ritmo juntos.
A medida que fueron entrando en los 20, esas reuniones informales de amigos haciendo música en cualquier rincón comenzaron a tomar forma: así nació Sanguijuelas del Guadiana.
El nombre, como suele pasar con las mejores cosas, llegó casi por casualidad. Tocaban en plena calle de Madrid, en el barrio de Moncloa, cuando alguien les preguntó cómo se llamaban. Sin pensarlo mucho, Juan soltó “Sanguijuelas del Guadiana”, un nombre que surgió de la nostalgia y de la infancia, del Guadiana que atraviesa su pueblo y de las sanguijuelas que sus madres les advertían que había en el río. Lo dijeron entre risas, pero se quedó grabado para siempre.
‘La Revolá’: el álbum que es un viaje al pueblo
En mayo de 2025 publicaron ‘La Revolá’, su primer álbum. Un disco que es una narración casi cinematográfica de su propia historia. Desde los veranos sin fin corriendo por Casas de Don Pedro, hasta esa necesidad de irse y buscarse la vida en la ciudad. Desde los primeros ensayos en cocheras hasta el encierro artístico en una vieja estación de tren de Malpartida de Cáceres. Todo está ahí, canción a canción.
En su sentido literal, “revolá” es esa salida rápida y sorpresiva, ese acto de marcharse sin avisar, dejando atrás personas y lugares de golpe. En el caso de Sanguijuelas del Guadiana, ellos también dieron esa revolá. La dieron a su manera. Nunca abandonaron realmente Casas de Don Pedro, aunque la vida les empujara a probar suerte en Madrid. Esa mezcla de ida y vuelta es la que define el pulso y el alma de este disco.

Fuente: Sanguijuelas del Guadiana
‘La Revolá’ cuenta, en orden cronológico, cuatro momentos de su historia. Empieza con los veranos en la brecha, como cantan en su canción ‘La Brecha’: la alegría de estar en libertad, sin más preocupación que jugar, bañarse en el Guadiana y vivir el presente. Esa etapa también remite a sus primeros años en la banda municipal, donde tocaban pasodobles y marchas, aunque en instrumentos a los que ya no le dan uso. Fue ahí donde comenzaron a aprender y a enamorarse de la música juntos.
Pero el paso de los años trajo la dificultad de crecer en un lugar pequeño, con pocas oportunidades para dedicarse a lo que realmente querían: hacer música propia y contar sus historias. Por eso llegó la etapa de la partida, del “castigo” de no encontrar su sitio. Así cantan en ‘Quiere parecer’, un pasodoble electrónico que refleja la impotencia y las ganas de escapar, aunque sin dejar del todo el lugar que los vio crecer. Carlos y Juan se mudaron a Madrid, mientras que David, el bajista, se fue a Cáceres.
Ese ir y venir constante es lo que inspira el tercer capítulo del disco, con temas como ‘Llevadme a mi Extremadura’, donde expresan ese anhelo por su tierra, un lugar al que saben que siempre podrán regresar y desde el que quieren construir su proyecto musical. Así, el verano de 2023 fue un punto de inflexión. Los tres regresaron al pueblo, cerraron filas y establecieron como base la antigua discoteca abandonada donde hoy ensayan.
El cierre es la canción que lleva el mismo nombre que el disco. Aquí se dan cuenta de que para ellos es fundamental hacer la música desde su pueblo, con su identidad y sus raíces. Porque ese regreso fue un paso adelante para seguir creciendo como banda y como personas.
Sin duda, este álbum suena a todas esas verbenas que marcaron su adolescencia, a influencias tan dispares como Extremoduro, Estopa o la música tradicional de su tierra, con un toque fresco que conecta a la perfección con diferentes generaciones. Un cóctel de rock, flamenco, electrónica y folklore que no para de conquistar a sus oyentes.
Verbena en vena (y en gira)
El pasado verano cumplieron uno de sus sueños: tocar en las fiestas de agosto de Casas de Don Pedro, con la plaza abarrotada de gente conocida, amigos y familia. Fue un momento mágico, una recompensa a todos esos años de esfuerzo.
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Ahora, con la agenda llena de conciertos y ensayos que se hacen en la vieja discoteca del pueblo, Sanguijuelas del Guadiana están dejando claro que desde lo pequeño también pueden surgir grandes historias y mucha música que emociona.
Y tú, ¿a qué esperas para descubrirlos? Porque, sin duda, estos chicos tienen mucho que contar y un sonido que engancha de principio a fin.
Imagen destacada: Sanguijuelas del Guadiana

