La cosmética natural siempre ha sido una prioridad para mí, pero este verano he descubierto tres productos formulados con ingredientes naturales que limpian, hidratan y protegen mi piel. Sin dejar grasa ni brillos.
No siempre que encuentras un producto de belleza en redes sociales aciertas. A veces, lo compras, lo pruebas durante un tiempo y te das cuenta de que no funciona o de que simplemente no se adapta a tu tipo de piel. Pero cuando ocurre justo lo contrario y una fórmula supera con creces tus expectativas, también hay que destacarlo.
Soy muy constante con mi skincare, pero es cierto que en verano me relajo. El calor, la playa y la piscina me piden simplificar bastante la rutina, y por eso este verano únicamente he utilizado tres productos de cosmética natural. Y pienso seguir utilizándolos cada mañana junto al resto de productos que utilizaba antes de hacer este descubrimiento.
Por si te lo preguntas, los tres productos son de BodyBoom, una marca de cosmética natural, vegana y cruelty free que le sienta estupendamente bien a mi piel. Lo que más me gusta (y valoro en este momento de mi vida) es que tiene ingredientes naturales, fórmulas suaves que funcionan y envases reciclables para generar un impacto positivo en el planeta.
Mis tres básicos de cosmética natural
Mi primer descubrimiento es la espuma facial limpiadora, y el primer paso de mi rutina de día y de noche. Desde el primer día noté lo suave que es sobre la piel. Pero lo que más me gusta es que limpia en profundidad (y lo siento al aclararme la cara) sin resecar, y me deja una sensación fresquita y muy ligera.
La clave está en su fórmula, porque los extractos de melón, kiwi y lima revitalizan con un aroma afrutado que hacen que hacerme la skincare sea mi momento favorito del día. Además, también me encanta que este limpiador de cosmética natural contiene ácido láctico, que exfolia la piel suavemente, elimina células muertas y deja la piel mucho más suave y preparada para el siguiente paso. Si te lo preguntas, es apta para todo tipo de pieles, incluidas las más sensibles y con tendencia acneica.
Durante el resto del año introduzco un sérum (normalmente de Vitamina C) para iluminar el rostro, pero en verano, y sobre todo durante las vacaciones, mi piel me pedía simplificar la rutina. Por eso, ha sido suficiente con la crema hidratante para piel mixta de BodyBoom. Es una fórmula muy ligera que me ayuda a equilibrar perfectamente las zonas más grasas (la zona T) y las más secas, sin brillos.
Además, tiene una textura que se absorbe en unos segundos, así que no tengo que preocuparme de la sensación pegajosa que dejan otras cremas. Y si me apetece maquillarme después, no tengo que esperar varios minutos.

Por último, el que tengo que reconocer que es mi favorito: el protector solar SPF50 Skin Dopamine. La protección solar es un básico para mí en cualquier época del año (sí, también cuando está nublado), y por fin he encontrado una fórmula que me protege sin dejar brillos ni residuos blancos.
Este protector solar de cosmética natural es muy ligero, nada graso, y lo utilizo solo o debajo del maquillaje. Me protege de los rayos UVA y UVB, pero también me deja la piel muy hidratada (lo necesito en verano, porque el cloro y la sal me resecan mucho) gracias al aloe vera, aceite de babasú y jojoba.
Hace años, pensaba que tenía que hacerme una skincare larguísima, pero con el tiempo he descubierto que, para mi piel, menos es más. Y estos tres productos de cosmética natural han terminado de confirmarlo.
Dos extra que deberías probar
No son exactamente productos de skincare natural, pero sí que son dos ‘herramientas’ que llevo años utilizando y que me sientan de maravilla. La primera es la Gua Sha, una herramienta (puede ser de cuarzo rosa o de jade) con forma de corazón que utilizo como primer paso de mi rutina de mañana.
La aplico con la piel humedecida con agua o con tónico (también se puede con aceite, sobre todo en las pieles secas), y masajeo la piel para mejorar la circulación sanguínea, el drenaje linfático y tonificar.
Por la noche, como último paso de mi rutina, utilizo el rodillo de jade para relajar el rostro, favorecer la circulación y liberar tensiones. Y un truco: yo guardo siempre las dos herramientas en el congelador, porque la sensación de fresquito es todavía más relajante. De hecho, el frío se utiliza como antiinflamatorio, así que me viene de maravilla cuando me despierto con la cara algo más hinchada.
Y de verdad que el conjunto de la rutina me ha funcionado. Después de casi todo el verano, noto la piel mucho más equilibrada, luminosa y suave. Lo mejor es que es skincare natural y, por ende, ingredientes naturales, veganos y fórmulas cruelty free que me hacen sentir bien cada vez que las aplico.
Imagen destacada: Ángela Merino – Why Not Magazine

