Alejandra Beneyto publicaba su nueva novela, ‘La luz de todos nuestros otoños’, el pasado 17 de septiembre. Adriana es la protagonista de una historia que hará que tu otoño también brille y que tenga una calidez especial.
Alejandra Beneyto es en una de las autoras nacionales a las que recurrir en busca de un refugio. Sus historias calientan el corazón y el alma en una época en la que el frío comienza a colarse en nuestros días y muchas veces, en nuestro ánimo. Con una pluma delicada y honesta, la escritora alicantina te envuelve en mundos cotidianos donde la sencillez se convierte en calidez.
En 2017, Amazon fue la parada de su primera novela autopublicada, ‘Pregúntame si me importas’. En verano de 2024, aterrizaba en Crossbooks (el sello juvenil de Planeta) con ‘Ese quizá llamado nosotros’: el viaje de Teo y Oriana, dos mejores amigos que deberán aprender a quererse con todas las letras.
Hace apenas un mes, para dar la bienvenida al otoño, Alejandra Beneyto publicaba su segundo libro con Crossbooks: ‘La luz de todos nuestros otoños’. Una historia que te hará brillar junto a dos protagonistas que, además, te robarán el corazón.
Compra en Casa del Libro ‘La luz de todos nuestros otoños’ con un 5% de descuento
View this post on Instagram
Cuando el otoño también ilumina
Da miedo el miedo y, sin embargo, es un sentimiento tan natural, tan humano, que a veces cuesta desprenderse de él. Miedo a cambiar de estudios o de trabajo, a probar experiencias nuevas, a sentir de más y a sentir de menos, a enamorarse, a decir «no» o un «¿y por qué no?»… En definitiva, miedo a vivir.
Adriana teme las decisiones. Teme dejar atrás su vida y regresar a Portland, el lugar que la vio crecer y también alejarse de su familia, de su pasado. La boda de Danny, su mejor amigo y el que creía ser el amor de su vida, hace tambalear su estabilidad emocional y sentimental. Sin embargo, esa misma noche en la que piensa que ya nada puede ir peor, sucede algo: se reencuentra con Alex, el hermano de Danny y ese pequeño halo de luz a un otoño demasiado oscuro.
«Creo que a veces nos perdemos persiguiendo algo que un día pensamos que querríamos para siempre, pero todo cambia, las circunstancias, nosotros…».
Es fácil catalogar una historia como ‘historia romántica’ cuando la trama principal gira en torno a una situación amorosa. Es sencillo poner etiquetas y quedarte en la superficie. Porque sí, Adriana y Alex viven una historia de amor, pero al mismo tiempo Alejandra Beneyto también construye el camino de unos personajes que va mucho más allá. Más allá de un simple amor.
View this post on Instagram
Compra en Casa del Libro ‘La luz de todos nuestros otoños’ con un 5% de descuento
Y es que la salud mental es uno de los pilares fundamentales para hacer de las ficciones una realidad. Cuando escogemos una nueva lectura y comenzamos a leer sus primeras páginas, buscamos personajes y tramas que nos enganchen y que nos hagan sentir vivos. Que nos hagan sentirnos reflejados sobre una irrealidad muy real.
Esto es lo que sucede con ‘La luz de todos nuestros otoños’: escarbamos y nos encontramos con una chica que tiene miedo a los recuerdos y un chico que recuerda demasiado. ¿Quién no se ha sentido nunca así? Amor propio, familia y raíces, amistades, perdones… un abanico de temas que dan forma a unos protagonistas muy corales.
«Hay amores que tardan más en revelarse. Pero eso no quiere decir que no estén destinados a ser».
530 páginas de libro que se sienten menos de 20. Todo gracias a esa pluma tan ligera, pero llena de sentimiento y de calidez de la escritora, con reflexiones que encogen por dentro y que te hacen parar. Paramos, disfrutamos y pensamos en nosotros mismos a través de Adriana y de todo ese camino que tiene que reconstruir para encontrarse de nuevo.
‘La luz de todos nuestros otoños’ es una de esas lecturas que se sienten, más que se leen. Una historia que invita a detenerse, a respirar y a recordar que el miedo no siempre es un enemigo; a veces es la justificación de que estamos vivos y que nos importa lo que hacemos con nuestra vida. Alejandra Beneyto consigue, una vez más, que la emoción se convierta en nuestro nuevo refugio.
Imagen destacada: Lucía Núñez

