El cantautor y cirujano onubense Pablo Hinchey nos habla de su música, su último single y cómo combina la medicina con la pasión por crear.
En un discreto rincón de su hogar, un cajón custodia canciones que durante años permanecieron en silencio, aguardando el momento de ver la luz. Los acordes y las melodías se convierten en gritos contenidos, reclamos de libertad y llamados a la emoción.
Pablo Hinchey, onubense de convicciones firmes, transita con igual pasión por los mundos aparentemente dispares de la música y la medicina. Mientras salva vidas con precisión quirúrgica, encuentra en sus composiciones la capacidad de tocar almas, conmover a quienes le escuchan y transmitir historias que trascienden el mero relato sonoro. Hablamos con él tras el lanzamiento de su último single, ‘El enemigo del hombre’, para descubrir la historia que hay detrás.
WN: Para empezar desde el principio, ¿quién es Pablo?
P: Soy un cantautor que durante mucho tiempo mantuvo sus canciones guardadas en un cajón, hasta que finalmente se reencontró con las ganas y la necesidad de compartirlas con el mundo. Para mí, basta con que al menos una persona las escuche y le lleguen; con eso, siento que todo el esfuerzo ya ha valido la pena.
WN: Entre quirófanos y escenarios, entre bisturíes y melodías, ¿cómo completas tu vida combinando la medicina y la música?
P: Principalmente componiendo después de las guardias y poniendo mi música en quirófano. Básicamente, encontrando huequitos entre el tiempo que me queda libre de la cirugía y los momentos en los que necesito desconectar de la medicina.
WN: Volviendo al principio de tu historia, ¿qué despertó en ti la pasión por la música?
P: Con cinco años descubrí la guitarra, una que encontré por casa de mis padres. Mi hermano y yo fuimos los primeros en tocarla, y fue la eléctrica la que nos atrapó desde el principio. A partir de entonces, exploré distintos instrumentos y siempre supe que la música sería mi forma de desahogarme. Empecé a componer canciones que, si las escucho ahora, me parecen un poco ridículas, pero marcaron el inicio de mi camino creativo.
WN: Acabas de lanzar ‘El enemigo del hombre’. ¿Qué hay detrás?
P: Detrás de esta canción hay una necesidad de expresar algo que me entristece profundamente: las guerras y el reclutamiento de jóvenes para causas que ni ellos mismos llegan a comprender. Sentía la necesidad de lanzar algo disruptivo y distinto, tanto en sonido como en temática. Quería salir de mi zona de confort y explorar un territorio que también me inspira muchísimo.
WN: Al escuchar esta canción, hay referencias musicales a Tanxugueiras y a ‘Oliveira dos Cen Anos’ de C. Tangana. ¿Qué fue lo que te atrajo de estas referencias y cómo quisiste incorporarlas en el espíritu del tema?
P: Esta canción me transporta a lugares muy primarios, casi ancestrales. Tiene esa sensación tribal, de tierra, que te envuelve desde el primer momento. La percusión es la gran protagonista, aunque el mensaje que encierra también tiene mucho peso. Al final, ese latido que te acompaña durante toda la canción es lo que realmente la define.
Quería reflejar la realidad de tantos chicos jóvenes que son llevados a la guerra sin entender del todo por qué. Me inspiró mucho un documental sobre los conflictos en el norte de España, donde reclutaban a jóvenes de pequeñas aldeas. De ahí surgió también la idea de incorporar sonidos de marimbas y tambores, para conectar con esa fuerza terrenal que atraviesa todo el tema.
WN: Tu proyecto discográfico verá la luz a finales de año. ¿Qué nos puedes contar sobre lo que viene?
P: El concepto es el que cada uno quiera sacar. Me gustan mucho los cuadros abstractos, porque cada persona ve algo distinto en ellos, y con la música me pasa lo mismo. En mis canciones hay motivos, acordes y sonoridades que se repiten y las conectan entre sí, pero el mensaje común está ahí para quien quiera entenderlo. Quien lo capte, querrá seguir escuchando.
WN: Y, ¿hay algún concierto que debamos marcar en el calendario?
P: Antes de que acabe el año me gustaría hacer algunos conciertos, sobre todo en salas como Búho Real o Libertad 8, esos lugares donde hemos estado tocando durante todo el año y que ya se sienten como casa. A comienzos del próximo año daremos el salto a Barcelona para participar en un ciclo de conciertos junto a ThenomadZone, quienes me representan. Estoy muy contento y con muchas ganas de seguir tocando; antes de que termine el año habrá varios conciertos más.
WN: Para cerrar esta conversación y siguiendo la filosofía de nuestro medio, Why Not, queremos preguntarte: Pablo, ¿en qué momento te has preguntado «por qué no»?
P: El momento en el que decidí sacar mi música llegó después de mucho tiempo con el síndrome del impostor. Siempre pensaba: ‘no merece la pena’. Tenía un cajón lleno de letras, canciones escritas y algunos audios grabados. Hasta que un día me dije: ‘¿por qué no?’. ¿Por qué no intentar ayudar, hacer reflexionar o simplemente conseguir que una persona cante una de mis canciones?
Imagen destacada: ThenomadZone

