En Why Not Magazine, hemos hablado con la autora Isabel Arias. El pasado 4 de febrero publicaba su segundo libro, ‘Amigos, nada más’. ¿Pueden un hombre y una mujer ser amigos? Ella nos lo descubre.

Dicen que entre un hombre y una mujer siempre hay “algo más”. Nunca pueden ser solo amigos. Si se llevan demasiado bien y comparten tiempo juntos, será precisamente dicho tiempo el que acabe revelando que, detrás de la etiqueta de la amistad, existía otro tipo de relación; una relación amorosa, por supuesto. Pero ¿qué pasa si realmente son amigos? ¿Y si no existe ningún tipo de tensión romántica, sino simplemente una relación sincera, divertida y llena de complicidad desde la amistad?

La escritora Isabel Arias aborda este debate en su nueva novela, ‘Amigos, nada más’ (Editorial Planeta), que veía la luz el pasado 4 de febrero. En ella, conocemos a Elena y Guillermo, dos desconocidos cuyos caminos se cruzan en Nueva York y descubren que, a veces, una conversación basta para crear un vínculo especial. Será ese viaje el que marque el destino final: ¿amor o amistad?

Charlamos con Isabel Arias

Why Not Magazine: Han pasado dos años desde la primera vez que publicaste con Editorial Planeta. ¿Cómo estás viviendo esta nueva publicación respecto a la anterior? ¿Igual de emocionada y nerviosa o más tranquila y confiada?

Isabel Arias: Lo estoy viviendo con la misma ilusión que la primera vez. Sí que es cierto que los nervios, aunque siguen estando, son un poco distintos. La primera vez era más inconsciente: no tenía con qué comparar porque no tenía novelas previas, todo era una nueva aventura y era maravilloso. Y ahora también, pero ya no todo es nuevo.

WN: ¿Te has sentido más presionada esta vez ante la necesidad de cumplir las expectativas previas de tus lectores?

IA: Mientras escribía no porque me meto tanto en la historia, que en el fondo me da igual todo. Yo me pongo a escribir, tengo la trama en la cabeza y no pienso en si gustará o no. Escribo y punto. Pero es cierto que, una vez has terminado y estás revisando todo, comienzas a pensar desde fuera, desde ese “Ostras, a ver si gusta o si será una tontería”.

WN: ¿Y tú sientes que, personalmente hablando, has cambiado desde 2024, desde tu primer libro? Tú, pero puede que también tu pluma.

IA: Dos años es muy poco tiempo en la vida de una persona, así que creo que no mucho. Si ahora dejara de escribir y volviera a hacerlo dentro de diez años, probablemente se notaría ese salto temporal. Pero esta idea, esta nueva novela la he escrito ahora como la podía haber desarrollado hace dos años. El estilo sigue siendo el mismo y yo continúo siendo la misma persona.

WN: ‘Amigos, nada más’ es el título de este nuevo libro. Los pasos de Elena y de Guillermo se entrelazan en la ciudad que nunca duerme, en Nueva York. ¿Cómo llegaste hasta ellos? ¿Cómo nacieron?

IA: Nacieron de un viaje que hice de trabajo a Chicago. Me fui con tres compañeros, dos hombres y una mujer, a los que conocía más o menos porque trabajamos juntos, pero tampoco tanto. Estando allí pensé que podría ser amiga de ellos, que me caían muy bien, pero era imposible que eso sucedería. A la vuelta imaginé que sería un buen arranque para una nueva historia.

WN: ¿Ya no mantienes el contacto con ellos?

IA: Nos llevamos bien. Mantenemos el contacto también porque nos vemos en la oficina con asiduidad, pero no es una amistad como la que puedo tener con otros amigos con los que quedo para tomar algo.

WN: Hablando de amigos, Guillermo y Elena son dos personajes que, pese a sus pequeñas diferencias, congenian muy bien. Desde el principio se detecta su química.

IA: Todos tenemos amigos de toda la vida, quizá del colegio, de la universidad o del barrio, pero luego de vez en cuando te cruzas con gente con la compartes muchas cosas y pasan a convertirse en tus mejores amigos, aunque los acabes de conocer. Esto puede pasar con un hombre o con una mujer; y no necesariamente tiene que implicar una relación amorosa.

WN: ¿Cuál dirías que es la línea que separa la amistad del amor?

IA: Es difícil marcar la diferencia, pero creo que todos lo sabemos. Es decir, uno sabe perfectamente cuando siente por una persona algo más que una amistad. Todos detectamos cuando llegamos a este punto, pero luego está el cómo reaccionemos y actuemos ante ello.

WN: ¿Qué significan para ti estos dos sentimientos?

IA: El amor y la amistad son fundamentales en nuestra vida, pero me parece que es más complicado concebirla sin amigos. Son la familia que elegimos, y es totalmente cierto. Si están en tu vida, es porque los has elegido y ellos te han elegido a ti. Por eso, la amistad me parece una relación tan bonita y sincera, que me cuesta prescindir de ella.

WN: ¿Por qué crees que sigue existiendo tanto estigma respecto a las relaciones de amistad entre un hombre y una mujer? ¿En algún momento dejaremos de mirar con malos ojos que un hombre y una mujer sean solo amigos?

IA: Creo que todavía tenemos la mirada un poco, no sucia, pero sí empañada. Cuando entramos en una restaurante, por ejemplo, y vemos a un hombre y una mujer juntos, enseguida asumimos que son pareja y pueden que sean amigos; o vemos a dos hombres o dos mujeres y pensamos en que son amigos, no pareja. Lo vamos normalizando, vamos avanzando, pero aún queda un poco de recelo.

WN: ¿En algún momento dejaremos de mirar con malos ojos que un hombre y una mujer sean solo amigos?

IA: Espero que sí. Tengo un hijo de 14 años y veo que ellos no distinguen entre chicos o chicas, son amigos y ya, por lo que tengo esperanza de que con ellos llegue nuestra salvación. Además, son amistades muy enriquecedoras.

WN: Hablando de amistad, ellos se conocen en Nueva York y, desde ese viaje, comienzan a buscar ciudades en las que volver a coincidir. ¿El viaje es una forma de huir o es lo que realmente provoca el cambio en Elena y Guillermo?

IA: En realidad, es una manera de sacarlos de su entorno habitual. Es una forma de hacer ver al lector que se puede estar con un amigo charlando sin más, debatiendo y visitando otros sitios. Quería mostrar con naturalidad una amistad entre un hombre y una mujer.

WN: ¿Tienen algún nexo en común las ciudades que decidiste planear para sus viajes?

IA: Arranqué en Nueva York porque, como te he contado antes, la idea me vino en un viaje a Estados Unidos. Escogí esta ciudad y no Chicago para no hacerlo calcado a la realidad; además, Nueva York me encanta. Al igual que el resto de las ciudades que aparecen, las conozco muy bien y me chiflan. Me gusta ambientar todo en sitios que existan de verdad, que luego si la gente quiere ir, ahí estén.

WN: A través de Elena, la gran protagonista de la novela, tratas un tema muy delicado: la alopecia. Una situación de estrés le deriva en esta enfermedad. ¿Por qué tratar este tema?

IA: Porque me pasó a mí hace varios años. Es verdad que podía ser el pelo como podía ser que le faltase una mano o que tuviera una mancha en la cara; era más la cuestión de alguien que le ha pasado algo físico y tiene que vivir con ello. Es curioso también porque es la amistad la que consigue sacar a Elena a flote. Cuando lo pasamos mal, tendemos a recluirnos en nosotros mismos, pero precisamente debemos tirar de los que tenemos cerca, de los que nos quieren porque son los que nos van a ayudar incluso en las peores situaciones.

WN: ¿Te resultó sencillo hablar de tu propia historia a través de la voz de Elena?

IA: Me resultó sencillo por eso, porque sabía perfectamente de lo que estaba hablando y no necesitaba ningún tipo de documentación. Era simplemente poner en palabras todo lo que había pasado durante varios años, aunque cuesta. Siempre estará ahí la espinita, pero también lo siento como algo muy liberador.

WN: ¿Qué peso e importancia das a la salud mental en tus novelas?

IA: Pues bastante. Cuesta mucho mantenerse cuerdo en esta vida, por lo que sí que intento aportar con mis novelas un poco de paz y de intentar ayudar a echar el freno con personajes que llevan rutinas más tranquilas.

WN: ¿Qué lección te gustaría dejar en tus lectores a través de ‘Amigos, nada más’?

IA: Por un lado, principalmente el valor de la amistad. A veces no sacamos el tiempo suficiente para la gente a la que queremos. Una chica me dijo hace unos días que se había leído la novela y, al terminarla, había llamado enseguida a un amigo que no veía desde hacía tiempo. Esto es lo que quiero conseguir con ‘Amigos, nada más’: que la gente recupere sus amistades y que las valore. También busco intentar normalizar todas las amistades, incluida la relación entre hombres y mujeres.

Isabel Arias publica su segundo libro, 'Amigos, nada más'

Isabel Arias publica su segundo libro, ‘Amigos, nada más’ | Fotografía: cedida por Editorial Planeta

WN: ¿Y cuál te regalas a ti después de haber escrito esta novela?

IA: Me guardo el cuidar también más a los amigos. Les cuido bastante, me considero bastante buena amiga, pero es verdad que a veces dices: “Jo, podía coger el teléfono y llamar a esta persona que no sé nada de ella desde hace un montón. O me dijo que tenía cualquier cosa, pues voy a llamarla a ver qué tal va eso”. Al final es un recordatorio para todos porque ninguno somos perfectos, todos vamos corriendo y derrapando por la vida y a veces nos viene bien que nos recuerden la importancia de valorar a las personas que tenemos alrededor.

WN: Para terminar, recuperando el título del libro, ¿en qué situaciones has tenido que aclarar ‘Amigos, nada más’?

IA: En general, te voy a decir que no he tenido ninguna situación así confusa; más bien he tenido lo contrario. Al terminar la carrera, tuve una relación con un chico durante cinco años y cuando lo dejamos, nos distanciamos, pero luego retomamos el contacto y hoy es uno de mis mejores amigos. Hace unos ocho años, encontró pareja y tuvieron un amigo y, aunque le habló de mí a ella, no sabe que seguimos manteniendo el contacto. Vamos, tenemos una amistad en la clandestinidad.

 

Imagen destacada: Cedida por Editorial Planeta