El dúo gaditano Lérica lanza su nuevo disco: una declaración de intenciones y un regreso musical a sus raíces más flamencas.

Hay discos que nacen en estudios de grabación y otros que empiezan mucho antes, en lugares y momentos inesperados. ‘Kien me presta una guitarra?’, el nuevo trabajo de Lérica, pertenece a la segunda categoría. Su historia comenzó bajo el sol de Chiclana, junto a una piscina y lejos de cualquier calendario promocional.

Allí, entre conversaciones despreocupadas y acordes improvisados, empezó a tomar forma una idea que acabaría convirtiéndose en el proyecto más íntimo y personal de Tony Mateo y Juan Carlos Arauzo.

Ese viaje encontró el pasado jueves una nueva parada en Madrid, a 656 kilómetros de la costa de Cádiz. El bar Candela, refugio habitual de encuentros musicales y noches de complicidad artística andaluza, acogió la presentación de un álbum que mira hacia atrás. Frente a un público —mayoritariamente, familiares y compañeros de la industria— reunido para escuchar, compartir y descubrir, el dúo gaditano desplegó el relato desde la sencillez: la de una guitarra, un cajón, cuatro canciones y la necesidad de volver al origen.

 

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El nuevo disco de Lérica: escrito desde las raíces

Hay algo profundamente simbólico en el título de este trabajo. ‘Kien me presta una guitarra?’ suena a petición improvisada, a reunión de amigos, a madrugada que se alarga entre canciones. De hecho, no es para menos que, tanto el disco como la segunda canción de este y la que da nombre a todo el proyecto, surgiera de una anécdota que Lérica contó durante la presentación: querer componer una rumba, no tener una guitarra cerca y pedir una por WhatsApp.

Precisamente ahí es donde reside gran parte de la esencia. Lejos de las prisas que caracterizan a la industria musical y de las fórmulas previsibles, estos dos artistas han querido construir un álbum que recupere el placer de escribir desde la emoción más inmediata; más humana, menos comercial. “Que un proyecto así esté en distribución no es fácil”, reconocía Juan Carlos durante la fiesta.

El proceso creativo encontró, además, compañeros de viaje de confianza. Dani Ruiz, Tumbao y Abraham Mateo han participado en la producción de un repertorio de diez canciones que buscan equilibrar la madurez adquirida con los años y la frescura de quienes todavía conservan intacta la ilusión por crear. El resultado es un trabajo que se presenta como una vuelta a casa: un regreso a las razones que llevaron a dos jóvenes de Chiclana a empezar a escribir canciones desde la pura diversión.

Más que un cambio de rumbo, aunque no del todo porque la esencia de Lérica continúa muy presente, el disco parece una conversación con sus propios orígenes andaluces. Canciones como ‘Agüita Clara’, ‘La flor de la Vida’ o ‘No se enamore de mí’ lo demuestran. Es una mirada hacia aquello que permanece cuando desaparecen los focos y solo quedan la música y las historias que merecen la pena contar.

Una noche para compartir canciones y logros

La presentación en Candela tuvo algo de celebración y algo de confesión. Las paredes del local, acostumbradas a escuchar música durante tantos años, fueron el escenario perfecto para un encuentro que huyó de la grandilocuencia.

No se trataba únicamente de presentar un disco, sino de compartir el camino recorrido hasta llegar a él, y hacerlo rodeado de las personas que han acompañado a Lérica desde sus inicios: familiares, amigos y compañeros de la industria, como Blas Cantó, Almácor, Pikeras o Daniela Blasco.

Lérica

Lérica presenta su nuevo disco, ‘Kien me presta una guitarra?’, en el bar Candela (Madrid) | Fotografía: Lucía Núñez – Why Not Magazine

A medida que avanzaba la noche, las anécdotas sobre la gestación del álbum se mezclaban con las reflexiones sobre el oficio de componer. Cada explicación entre canción y canción parecía reforzar la misma idea: las mejores canciones suelen aparecer cuando nadie las está buscando.

Al final, más que la presentación de un nuevo lanzamiento, la sensación era la de haber asistido a una declaración de principios. En tiempos de inmediatez, Lérica reivindica el valor de detenerse, escuchar y volver a la esencia. Porque incluso en Madrid hay lugar donde volver a reencontrarse con lo que un día fuimos. Y a veces, todo empieza simplemente así: con una guitarra prestada y muchas historias por contar.

 

Imagen destacada: Lucía Núñez – Why Not Magazine