Tras el premio recibido por la Academia de la Música, Rozalén desarrolla su segundo concierto en las Noches del Botánico de Madrid donde promete «vaciarnos para volver a llenarnos de mucha alegría».

Desde el primer acorde, el público estalló en aplausos, bailes y una energía desbordante. Rozalén apareció sobre el escenario del festival Noches del Botánico de Madrid como quien vuelve a casa: con fuerza, gratitud y la ilusión de celebrar. Tras haber recibido el premio a Artista del año en los Premios de la Academia de la Música de España 2025 casi sin creérselo y a unos días de su cumpleaños, «quiero celebrar todo esto con vosotros», dijo con la voz firme y emocionada.

Y también quiso destacar y hablar del tiempo que lleva en la capital, donde la hemos acogido y que ya siente como suya porque, en sus palabras, «estamos en casa, y este festival ha sido premiado como el mejor del año… ¿Cómo no vamos a celebrarlo?».

Una Rozalén muy emotiva en las Noches del Botánico

Rodeada de un público entregado, la artista manchega fue hilando canción tras canción y prometió «vaciarnos para volver a llenarnos de mucha alegría» en este concierto. La atmósfera estaba cargada de emociones en el que se entrelazaron la euforia, la memoria, la pérdida y la esperanza. Así, el escenario se convirtió en un altar laico donde la música fue rito y un método de resistencia.

Durante la velada, la cantante propuso un viaje emocional que fue de lo personal a lo festivo, comenzando con canciones cargadas de nostalgia y sensibilidad, como ‘Entonces’ o ‘Todo lo que amaste’, y avanzando paulatinamente hacia melodías un poco más optimistas y poderosas, como ’80 veces’ o ‘Tres días en Cartagena’.

Además, hubo muchos momentos de conexión con la artista, quien no tiene ningún miedo de ocultarse tal cómo es: «A mí me ha tocado vivir la pérdida y la muerte. Por ello, quiero que cada uno piense en las personas ausentes, en las que nos faltan, y que sientan que esta noche también vienen a abrazarnos».

Grandes sorpresas con invitados como Pedro Pastor y El Kanka

A su lado, inseparable y vibrante, Beatriz Romero, su compañera y traductora en lengua de signos, convirtió cada palabra en poesía visual. La primera sorpresa vino con la llegada de Pedro Pastor para interpretar el tema de ‘Los Inolvidados’, con el que pretenden «dignificar a las personas que han olvidado a través de este arte que han luchado por hacer este país más tiempo», destacó Pastor en el concierto. También la acompañó El Kanka, su pareja y cómplice musical, que aportó su calidez y humor en medio del escenario.

El espectáculo también fue una lección de sus raíces y sus orígenes, ya que Rozalén nos enseñó a bailar jotas y seguidillas como quien comparte los secretos de una herencia. “Esto viene de mi tierra, de Albacete”, gritó mientras el público seguía los pasos como podía, entre sonrisas y torpezas felices.

De la jota al rap, del canto ancestral al verso urbano, Rozalén tejió una noche imposible de encasillar y sin dejar ninguna duda sobre que la artista se deja la voz cuando canta. El repertorio incluyó así sus mayores éxitos y varios momentos cargados de emoción. Uno de los recuerdos más destacados fue cuando bajó del escenario para cantar ‘La Puerta Violeta’ junto a una niña del público. Aparte también cuando empezó a sonar la canción de ‘Girasoles’ logró que todo el festival cantara al unísono, como si estuviéramos en un bonito karaoke.

Y así, con la luna de testigo y el alma llena, Madrid vivió otra noche mágica de esas que solo Rozalén sabe regalar.

 

Imagen principal: Vega Halen para Noches del Botánico